Revista Coloquios Edición Nro.7 | El superyó

El Superyó, el heredero…Concepto controvertido del psicoanálisis y de la teoría freudiana. El heredero recibe la herencia, pero también carga con ella, don y carga de lo que no podrá "desembarazarse". Herencia de la que habrá que apropiarse si es que se...

El Superyó, el heredero…Concepto controvertido del psicoanálisis y de la teoría freudiana.

El heredero recibe la herencia, pero también carga con ella, don y carga de lo que no podrá "desembarazarse". Herencia de la que habrá que apropiarse si es que se quiere producir allí algo diferente. Pero con el anhelo no alcanza, es necesario algo más, es necesario el deseo.

La herencia es algo de lo que no podremos renegar. Lo que se hereda se paga, porque alguien ha pagado por ello, porque me obliga a pagar. La herencia no es gratis, limita, determina, obliga a optar.

El Ideal del Yo es, por lo tanto, la herencia del complejo de Edipo y así expresión de las más potentes mociones y los más importantes destinos libidinales del ello. Mediante su institución, el Yo se apodera del complejo de Edipo y simultáneamente se somete él mismo al Ello. Mientras que el Yo es esencialmente representante del mundo exterior, de la realidad, el Superyó se le enfrenta como abogado del mundo interior, del Ello. (S. Freud). Constituido en lo peor, marcará el rumbo de lo mejor, lo mejor que allí sea posible. Así como tu padre debes ser, pero no todo lo de tu padre deberás ser, no puedes hacer todo lo que él hace. Amasado en los más bajos "instintos", formará parte de las esferas más elevadas, dice Freud.

Y Freud hace lo de siempre, mostrar a los hombres que ningún ser humano está exento de la propia estofa en la que se nutre. Excrementos, orines y boñiga en las que viene al mundo. Que lo protegen, lo nutren e intoxican hasta dejarlo caer. Suciedad que el neurótico se empeña en borrar, mientras en el mismo acto no hace más que resaltarla.

Cómo pensar el Superyó en una Institución Psicoanalítica. Cómo pensar la herencia en una Institución. La institución sostiene un Ideal, en relación a una historia, a una herencia…

"Mediante su institución, el Yo se apodera….y simultáneamente se somete…." Ideal del Yo e Institución se relacionan, se entrelazan. Promotores, voceros y necesitados del acuerdo, del lazo. Pacto social que nunca termina de estabilizarse, acuerdo que se vuelve inalcanzable. Pero justamente se trata del no cierre, de lo no acabado, de que estén allí como tendencia, como dirección hacia la cual ir, o con la cual pelearse o querer cambiar.

La excesiva rigidez de lo punitorio, termina rozándose con la perversión o directamente en la perversión. No hay contrato más rígido que el de Sacher-Masoch. Por otro lado, no hay institución posible sin un contrato acordado por sus miembros al cual estén dispuestos a someterse. No hay grupo que de algún modo no establezca normas, pautas, acuerdos y por lo tanto estos no reproduzcan algún efecto de lo instituido. Pero las normas no son la Ley, por lo menos no la Ley a la que se refiere el Psicoanálisis. La prohibición instituye el deseo, el goce arrasa con el deseo, en tanto reniega del límite, desafía al límite, pretende y consigue un más allá. Una institución instituye normas, reglas, modos, limita a Tánatos, lo demora. Pero a su vez, como una media, puede convertirse en perversa, corrupta. Otro gozador, que hace del sujeto un puro objeto.

En un momento donde las normas y el orden legal parecen estar denegados, de la peor manera: obedezco, pero lo que la ley dice no me concierne, no hay nada mío allí. Vaciando la ley del deseo que la constituye, pierde sentido, pierde consistencia. Vacío de deseo en la relación con el otro que nos deja en el aislamiento y la desesperación.

No es raro que las nuevas terapias apunten en definitiva a la "conducta", a cómo domeñar lo que nadie quiere ni ver. No es raro que los pacientes concuerden con ésto, demandando guía y control, y sobre todo no enterarse de nada.

Y creo que de algún modo anuncio lo que se viene, lo que se impone como nuestra próxima propuesta de trabajo: El deseo del Analista.

Hora de concluir. Angustia, Deseo y Goce, Superyó, por tomar los tres últimos que me tocan. Y es éste, el Superyó, el que me despide luego de dos años en la función, Dirección de la que me despido, no sin antes sentir toda la satisfacción que me produjo el haber estado, me voy con la herencia que he podido recibir y también con la ilusión de dejar una herencia a otros. Lo que los otros me han brindado y lo que yo misma he podido dar.

 

Nota editorial por la Lic. Cristina Bacchetta

 

 

 

 

Volver
Articulos relacionados

El Superyó, el heredero…Concepto controvertido del psicoanálisis y de la teoría freudiana. El heredero recibe la herencia, pero también carga con ella, don y carga de lo que no podrá "desembarazarse". Herencia de la que habrá que apropiarse si es que se...

Deseo y Goce, encrucijada en la Clínica; es un intento de dar cuenta de un trabajo. Deseo y Goce es una encrucijada que se nos plantea en la clínica y también en una institución clínica, y diría en las Instituciones Psicoanalíticas. ¿Qué es lo que hace...

Comenzamos por el dinero, seguimos por los sueños, nos detuvimos en la repetición, y pasamos al amor. ¿Por qué ahora la angustia ? ¿Cuál es el hilo que teje este recorrido y hacia dónde vamos? Coloquios de la Clínica por ahora sigue el hilo de las ...

Coloquios de la Clínica avanza en su proyecto de escritura proponiendo hoy en su cuarto número el tema del amor. No hay azar en la elección propuesta, su encadenamiento a la serie que lo precede constituye un nuevo umbral de interrogaciones que ...

Dinero, sueño, repetición; peldaños que jalonan el trayecto de esta serie que hoy es tres, y que se nombra como Coloquios de la Clínica. Insistir escribiendo aquello que de nuestros orígenes se tensiona sobre lo que nos antecede, cuando el hoy nos ...

 

Random Image