Los Destinos de la Angustia en la Clínica Psicoanalítica

La angustia, ese huésped imprevisto que visita la morada del hombre, es hoy ocasión de este encuentro, de nuestras Jornadas Anuales. Jornadas que se constituyen como el preciado corolario de un trabajo institucional que inició su cita inaugural en...

Lic. Francisco Luzza

*palabras de apertura de las Jornadas de 1998

 

La angustia, ese huésped imprevisto que visita la morada del hombre, es hoy ocasión de este encuentro, de nuestras Jornadas Anuales.

Jornadas que se constituyen como el preciado corolario de un trabajo institucional que inició su cita inaugural en nuestro seminario sobre el tema.

La angustia, un punto inevitable de nuestro quehacer clínico, siempre se impone en forma de pregunta ¿qué hacer con ella? No sólo con ella, sino también ante ella, cuando en su emergencia colorea con su presencia la escenografía de nuestra práctica.

La angustia se impone como interrogación de la existencia. Siguiendo el camino freudiano la situamos como un fenómeno de estatuto fundamental en el campo de la estructuración subjetiva y como el problema principal de la neurosis.

Pensar la angustia o, mejor aún, intentar escribir sobre ella, nos arroja más al desasosiego de la lengua que a la cómoda ilusión de entendimiento y complicidad.

Aún así, rescatamos para nuestro acervo el impacto singularizante de la angustia en la dialéctica transferencial.

Desde allí comenzamos a ubicar a la angustia como una de las dimensiones para pensar la temporalidad en el psicoanálisis.

La angustia escande con su emergencia los tiempos de la transferencia; en la dinámica de su desarrollo y en las posibilidades de su sostenimiento.

Adentrados a recorrer el hilo de la angustia verificamos que cada uno de sus eslabones no tiene más sentido que dejar el vacío, en el cual hay angustia.

Vacío que, efecto de la vacilación fantasmática del sujeto, conmueve su fundamento y su historia.

La angustia, ese afecto que nos afecta a todos por igual, pacientes y analistas, es hoy objeto de nuestra ocupación.

Es también en ese sesgo de la afección a la que estamos expuestos como analistas, que enfocamos nuestras interrogaciones. Advertidos de que las huellas que conservan las preguntas que nos hacemos no son ajenas al recorrido que nosotros hemos hecho en el atravesamiento de ese paraje desolado y sufriente que es nuestra propia angustia.

Angustia que el psicoanálisis ha elevado al lugar de una fuente reveladora del drama opaco del deseo en el destino de la existencia de los hombres.

Y cuando digo hombres, por supuesto que incluye a las mujeres, inclusión que en esta Jornada se patentiza con mayor presencia por el hecho de que todos los textos propuestos para estas Jornadas son de integrantes mujeres de nuestra Institución.

Esta digresión no es esquiva, ya que aún se conserva el eco de las interrogaciones enunciadas al modo de ¿quién se angustia más, el hombre o la mujer?

Pregunta que parece reduplicar la duda de los dioses sobre quién goza más. Atreverse a responder a tal consideración le costó los ojos a Tiresias, pero también lo convirtió en un sabio... vidente...

Y esto no es poca cosa para nosotros que sostenemos nuestras pretensiones de ser analistas, ya que si algo parece haber afectado en el sesgo de los relatos de las experiencias clínicas, que los trabajos muestran, es el tema de lo femenino y el Otro materno que se tuercen con pujante fijeza en el orden de las transferencias.

Así es, como en el orden de la presencia del Otro materno -la cosa materna diría, si entendiéramos la cosa por el lado de la cosa freudiana- desde allí y con un pequeño empujón, como dice uno de los textos, lo siniestro aparece en la trama de las historias.

Historias y destino por el cual nos preguntamos en el título de estas Jornadas. Destino a encontrar, a forjar o a construir, destino que se constituye como una cadena indefinida de significaciones veladas para el sujeto, en el devenir de su historia.

Destino que no es condena sino proyecto, su única condena es la lógica de su propia incompletud, que designa aquello que como falta constituyente nombra al deseo.

Esta lógica de la incompletud, permite ubicar a la castración no sólo como una falta en relación al tener, sino también como una falta en relación al ser.

El destino o los destinos de la angustia, no pueden pensarse por fuera de entender los destinos como las direcciones de posibilidad que toma el desarrollo de la articulación narcisismo - castración, en la trama que teje las posibilidades históricas del sujeto.

Comenzamos nuestros recorridos por el tema de la angustia y nuestras preocupaciones no se detuvieron en el punto de sólo tener un cuidado técnico con ella en el plano de su emergencia y regulación, lo cual es de suma importancia que no se nos "olvide", sino que aún, con ese dominio, debemos incluirla como los hitos de un mapa a recorrer en el proyecto de trabajo que tenemos con nuestros pacientes.

Las señales que la angustia otorga son balizas que en sus destellos marcan las torsiones fecundas o fallidas del trayecto de nuestra clínica.

A modo de anhelo enunciado, espero que el trabajo de nuestras Jornadas nos permita avanzar en el destino de ese don ambiguo que es la angustia, para que en nuestro encuentro con ella no faltemos a esa cita, sin dejar de estar advertidos de las marcas del Otro que nos habita.

 

Abstract

Destinies of Anguish in the Psychoanalitic Clinical, by Lic. Francisco Luzza

 

Following the Freudian path, the author locates anguish as a fundamental phenomenon in the field of subjective construction and also as the main problem of neurosis.

The text emphasises the singularising impact of anguish in transferencial dialectic, to consider thus, the matter of temporality and the destinies of anguish for Psychoanalysis.

An initial statement claims that anguish, with its emergence, scans the tempos of the transference in the dynamic of its development and the possibilities of its support.

Regarding the theme of anguish destinies, it is maintained that this cannot be understood without considering the destinies as directions of possibilities followed to the articulation narcissism-castration in the thread built by the historical positions of the subject.

Anguish, that revealing source of the opaque drama of desire in the existence of man, questions the analyst’s practice. Interrogation which reaches him not only in the point of the efficacy of his technique but also, in his ethical position towards the date clinical practice provokes with that ambiguous gift called anguish.


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