Seminario “El Deseo en la Clínica Actual”

Por el Lic. Gustavo Rebagliati."Hoy, en lo actual de este encuentro, me planteo la posibilidad de compartir con ustedes la problemática del deseo del analista. Nuevas lecturas y relecturas, textos ya leídos me llevaron a la conclusión que..."

Lic Gustavo Rebagliati

El psicoanálisis es una practica delirante, pero es lo mejor de que se dispone, actualmente para hacerle tener paciencia a esa incomoda situación de ser hombre.

J.Lacan Apertura de la sección clínica.

Hoy, en lo actual de este encuentro, me planteo la posibilidad de compartir con ustedes la problemática del deseo del analista. Nuevas lecturas y relecturas, textos ya leídos me llevaron a la conclusión que ya estuvimos trabajando este mismo tema pero en el ámbito del que-hacer cotidiano. Hace exactamente siete años atrás. Pero resulta evidente que en la esfera de mis inquietudes, a pesar del tiempo transcurrido, el deseo del analista tiene un peso de actual que aun me sigue interrogando, creo pues que sin el animo de exagerar o presumir nos sigue interrogando.

Tengo la impresión que estamos ante cierta repetición del anudamiento entre lo actual como lo que nos concierne hoy cada día, en que la clínica psicoanalítica nos convoca y eso que siempre nos inquieta aunque ,a veces, nos durmamos en los laureles de la angustia; que es el deseo del analista, como la palanca que nos lleva a la interrogación del acto. Ese que se espera que en algún momento se produzca, claro, me refiero al acto psicoanalítico.

La formulación de aquel tema, el deseo del analista en el que hacer cotidiano fue una transacción, entre el interés por este termino que puede resultar una rimbombancia lacaniana y nuestros obstáculos que, sin duda, se nos entrometen en lo cotidiano, termino que años anteriores hizo que incluyamos, para poder despejar lo máximo posible, ese factor de lo personal que muchas veces es fuente inevitable e incluso inobjetable de múltiples resistencias que conforman la resistencia del analista.

Dudo y digo: ¿conforman de conformación o de conformidad? Tal vez la “o” no siempre es excluyente y a veces puede ser de elección.

Haciendo un poco de historia decíamos “podemos partir de una disquisición pertinente y necesaria”. Hablar de deseo del analista es invocar sin duda de una noción desarrollada y formalizada por Lacan Pero tenemos pleno derecho de asegurar que Freud – el inventor del psicoanálisis – fue también el inventor del deseo del analista.

Desde la escritura de esos tres libros, El chiste, La psicopatología de la vida cotidiana, Los sueños, los llamados escritos técnicos, los trabajos del psicoanálisis aplicado (El Leonardo, El Moisés) ¿ Podríamos decir que toda esta producción fue posible sin la operatoria del deseo del analista?”

Bueno sin duda, como nos planteamos desde el titulo el término problemática , tenemos que aceptar que este planteo ya es una problemática. Decir que Lacan se ocupo de formalizar el deseo del analista que en realidad invento Freud no es algo simple. Tal vez no nos conduzca a ningún punto claro si no nos ocupamos de pensar su interrelación.

Cabe aclarar que muchas de las teorizaciones freudianas de la transferencia, la abstinencia, la contratransferencia, apelaban mas bien al ideal del analista no deseante, es decir aquel que podía desplegar la practica analítica desde una posición abstinente.

De esta manera tenemos en juego, la idea de que el deseo del analista aparezca como algo justamente inapropiado a la practica clínica. Ya que partimos de la idea que lo deseante del analista pueda ser justamente lo que lo ponga en juego en lo mas personal. Aunque podemos suponer cierta diferencia entre eso lo personal como algo espurio y lo subjetivo como : “Estas directivas están en una comunicación inicial planteadas bajo formas de consignas de las cuales, por poco que el analista las comente , puede sostenerse que hasta en las inflexiones de su enunciado servirán de vehículo a la doctrina que sobre ellas se ha hecho el analista en el punto de consecuencia a que han llegado para el”.(1)

 

Así queda resaltado un nivel de lo singular del analista por la vía de las consecuencias que en el han alcanzado los pilares de la doctrina psicoanalítica.

De todas maneras volviendo a Freud tenemos que junto a la regla fundamental de la asociación libre, que podríamos decir es lo contrario a la abstinencia del lado del analista, tenemos esta regla que parece la regla fundamental pero para el analista , es decir la regla de abstinencia. Esto hace suponer la idea de un analista no deseante, abstinente, es decir un sujeto ataraxico. Ataraxia: “imperturbabilidad del animo tranquilidad máxima del alma”. “Estado de animo no perturbado por ningún deseo ni temor.”

Pero aquí tenemos que precisar que lo que se plantea es que los deseos de la persona del analista no obstruyan el despliegue de la transferencia, es decir la abstinencia es la forma de evitar que el yo del analista se pierda en una vía de interacción imaginaria que llevaría la situación analítica a una relación de dos como cualquier otra.

Como sabemos que de eso no se trata volvemos sobre la pregunta de cómo ocupar esa función de analista con la suficiente abstinencia pero sin exclusión de la función deseante. Esto puede significar tanto el deseo de estar ahí, como que hacer estando con el deseo. ¿Pero cual deseo?

Ya “la teoría de la transferencia es el deseo del analista” (2)o sea que las teorías que manejamos no escapan de la noción de deseo.

Pero volviendo a Freud en el texto de amor de transferencia donde, plantea una expresión que siguiendo la traducción de Echeverry dice del analista “agente provocador” y posicionarse como objeto de provocación o de amor, ese es el sentido que se quiere dar, ya es tomar una posición respecto del desear ser amado o ser deseado.

Es decir que estar en la situación analítica sosteniendo la transferencia nos obliga a estar en una coordenada esencial que es el deseo, pues sin este deseo seria aun mas insoportable, cosa que por el momento nos abate en la dirección de una cura, pero la cuestión es avanzar en tratar de cernir ese deseo. Cernir un deseo no es cosa fácil ni simple, ya que cernir puede ser ir en sentido contrario , en el sentido de clausurarlo

Decirnos dispuestos y efectivamente estar ahí para ser tomados por lo que hay para escuchar, tomados en el sentido de ser enlazado en la trama significante de la transferencia, nos plantea el problema del “hay que escuchar”, cosa que nunca la sabemos precisamente antes de escucharla incluso de dejar de escucharla. Ese femenino que insiste parece aludir a “la bella detrás del los postigos” como metáfora de la transferencia. Despliegue sobre el analista que sólo es posible si la oferta se sostiene. Sostenimiento que bien puede partir de alguien que sabe mas de analizante que de analista, tal vez ese es el saber fundamental en juego. Si queremos ser analista tenemos que saber que ese querer no es de una vez y para siempre (Identidad sexual, identidad futbolística en fin...)

La cuestión del saber es central en la teorizacion de la transferencia en Lacan. Todos conocemos la noción de sujeto supuesto saber. La cual requiere que podamos ubicar y hacer funcionar lo que ahí se estructura. Resulta necesario que la suposición de saber del analizante en el analista (transporte del “a” como objeto agalmatico al analista) retorne como producción de sujeto del analizante, retorno que a la vez requiere del analista ese “deseo” que esté dispuesto ha producirlo. Así tenemos entonces que el sujeto supuesto saber, como pivote de la transferencia implica una suerte de función deseante del lado del analista, para que la transferencia opere como condición necesaria y suficiente para el acto analítico y no como un mero deposito de saber.

Ya en el seminario del acto Lacan plantea que el analista no hace de su acto profesión, aludiendo a que no se trata de algún procedimiento protocolar de rutina, sino de hacer funcionar en la plena singularidad la producción de una reconversión de la relación del sujeto con el saber, “no se tratara jamás, mas que de esta dimensión que nosotros hemos establecido como constitutiva de todo acto, a saber, su dimensión significante.”(3)

Además este acto analítico , tan peculiar como extraordinario, obliga a quien lo sostiene, el analista, cada vez, a atravesar un punto de “horror al acto” en tanto se contrasta con el punto de la incompletud del saber, es decir la dimensión de imposibilidad de un saber sobre lo sexual. Con lo cual este proceder no es sin atravesar, fronteras de castración y por ende de angustia.

Así la angustia es otro factor central en la temática del deseo del analista. Si este afecto desamarrado de lo significante se despierta es porque algo del deseo del OTRO nos inquieta ¿No estamos como analistas siempre expuestos, a pesar del saber supuesto, a que algún tentáculo del deseo del OTRO nos capture? En tanto analista tenemos para saber que el tratar de estar allí implica un deseo que nos permite maniobrar . Osea, el deseo del analista nos pone ante la transferencia, la angustia y la posibilidad de la respuesta por el lado del acto.

Es justamente en el seminario de la angustia en donde Lacan llama la atención sobre distintas referencias clínicas de otros analistas ingleses como Ella Sharpe, Lucy Tower, Bárbara Low y otros, en lo que se circunscribe bajo la expresión del deseo del analista, mas que como función a despejar y definir, algo que opera en esos análisis en particular, el deseo de cada analista en situación con cada paciente, ligándolo en todo caso como obstáculo a la dirección de la cura, de ese modo la cura es según el deseo de cada analista sobre ese paciente.

¿Qué deseo yo como analista para ese paciente?

Pregunta que puede resultar inapropiada, pero sin embargo puede permitirnos advertir aquello que como sujeto ponemos en juego y así impedimos que surja o en cierto sentido rechazamos lo que emerge como deseo del sujeto analizante.

Deslizamientos que pueden llevarnos a la noción controvertida de contratansferencias, resistencia del analista que sostienen el obstáculo, en vez del deseo del analista.

En el mismo seminario 10 nos dice:” El análisis siempre ha tenido y conserva por objeto el descubrimiento de un deseo. Por acción del deseo del analista. El “a” no es él objeto sino la causa.

..”.si enuncio que el camino pasa por a..., único objeto de la transferencia... , otro problema, cuestión siempre planteada pero nunca resuelta, respuestas, siempre insuficientes sobre el deseo del analista.

Quiero decir que por un lado plantea claramente que el objeto de todo análisis es el descubrimiento de un deseo el del analizante, y que esto solo es posible por acción de otro deseo que es el deseo del analista, él opera como efecto de la maniobra con el objeto a, pero de todas maneras reconoce hasta aquí que las respuestas sobre ese deseo son insuficientes .

Será necesario ir al seminario 11, que no sin dificultad nos brindara afirmaciones y formalizaciones mas acabadas.

“... el sujeto, en tanto que sometido al deseo del analista, desea engañarle en ese sometimiento haciéndose amar por él, proporcionándole él mismo esa falsedad esencial que es el amor”

Aquí leemos el deseo del analista como un vector de sometimiento, el paciente se posiciona como sujeto histérico que “se deja” someter, pero para establecer el engaño del amor.

En otro párrafo refiriéndose a Freud donde dice que la voz de la razón es baja, pero también dice que lo mismo del deseo “Su voz también es baja pero su insistencia es indestructible quizás existe entre uno y otro una relación. Es en el sentido de algún parentesco que tendremos que dirigir nuestra mirada hacia el esclavo, cuando se tratará de señalizar lo que es el deseo del analista”

¿En tanto analistas no seremos esclavos de sostener y portar ese deseo que de algún modo nos representa, o pretendemos estar ahí representados?

“Es el deseo del paciente, si, pero en su encuentro con el deseo del analista” Nuevamente si el deseo es el deseo del OTRO, no es posible hacer parir un deseo sin deseo.

Pero vayamos al grano tratemos de meternos con ese párrafo final del seminario 11 Los cuatro conceptos...del ultimo capitulo para concluir EN TI MAS que a TI.

“El deseo del analista no es un deseo puro. Es un deseo de obtener la diferencia absoluta, la que interviene cuando enfrentado al significante primordial, el sujeto viene por primera vez en posición de someterse a él.

Ahí solo puede surgir la significación de un amor sin limites, ya que esta fuera de los limites de la ley, donde solo el puede vivir.”

Sin duda un párrafo sumamente complejo pero tratemos de desbrozar y arriesgar alguna lectura o interpretación. Claro esta que se trata de un deseo que no es puro. ¿Cómo entender esa impureza?

Una posibilidad es eso del analista que hace que alguien lo encarne, que por mas análisis que haga si hay una dimensión de “cualquiera” que en tanto uno, es un singular, algo de sujeto siempre va a estar en juego. Al mismo nivel tenemos que su impureza radica en que no desea cualquier cosa, lo impuro es que tiene un objetivo, deseo de obtener, algo por alcanzar, la diferencia absoluta.(tenemos que cuidarnos de que esa dimensión de absoluto no sea otro ideal)

Pero esa diferencia absoluta ya esta ahí interviniendo cuando el sujeto es enfrentado al significante primordial y por primera vez en posición de someterse a el. Otra vez el sometimiento , pero aquí referido al momento en que el sujeto se somete en tanto tiempo lógico-cronológico a la fundación de si por obra del significante primordial que sin duda viene del Otro. O sea que el deseo del analista ira hasta ese tiempo de la operación fundante del sujeto por acuñación del OTRO en su función de Ideal. Dicho ideal estará funcionando como obturante de lo que allí se produce como resto de la operación del”a” como vacío estructural.

Esto podrá significar que el análisis conducido por este deseo del analista tendrá como guía tratar de llegar a esa estructuración del sujeto del Inconsciente en tanto momento de la fundación de la división por acción de la represión primaria ya que de ésta se trata, en ese tiempo de “`por primera vez”.

Hasta aquí lo que a mi modo de entender creo tener alguna claridad. A partir de aquí solo pueden surgir especulaciones provisorias y dispuestas a ser corregidas por lecturas mas coherentes.

¿Cómo pensar la significación de un amor sin limites?

Después de haber hablado de los engaños del amor justamente por la preeminencia del Ideal.

Tal vez, teniendo al ideal lo suficientemente circunscripto podremos prescindir de él y por lo tanto de las limitaciones al deseo que tal ideal imprime ¿ pero un amor sin limite no puede aludir a un infinito trascendente? O peor aun fuera de los limites de la ley.

¿Querrá decir sin ley? Podemos pensar que tal vez este en juego el ideal de lo paterno y por ende eso que solo se subjetiva desde la novela de cada uno, de esta manera fuera de los limites de esa ley.

Trataré ahora de clarificar algo con ese “bendito ejemplo clínico”

Ironías aparte, estoy pensando en un muchacho de 34 años que lleva un par de años de análisis, luego de un prolongado tratamiento (unos 6 años) anterior presenta como mayor preocupación en su motivo de consulta excesos con el alcohol y en menor grado con drogas. Padre de un hijo de 10 años; hijo de un padre que se alcoholiza con alguna frecuencia y que encarna una figura del deber ser, por estar ligado con la rigidez de lo castrense.

Los acting-out mas severos lo ponen al borde del riesgo de su vida, ser interceptado por la policía por conducir en claro estado de ebriedad,y a pesar de eso tener una actitud querellante en dicho momento, tener que ir su actual esposa a buscarlo, en fin, como en otro momento en donde a modo de supuesta canchereada cuando volviendo satisfecho un día de muy buen desempeño laboral dice; “bueno ahora paso por el cabaret y me voy con una loca”.

Escena que lo dejo de lo mas abochornado cuando se encontró tomando conciencia que un taxi lo llevaba a su casa y que no tenia los $700 que si tenia antes de entrar al cabaret, se emborracho y bueno...

Recientemente a modo de confesión trae cierto ritual de los últimos meses en donde los martes (antes de venir a sesión los miércoles a la mañana) toma cocaína y luego le cuesta dormir. Entre otras cosas mira alguna pornografía mientras “su mujer” duerme.

Algunas intervenciones apuntan a ese objeto fantaseado e idealizado de la “coquita, la merca,la blanca, blanquita” figuras de lo femenino idealizado e imposible, como así también quedar apresado de cómo lo hacen los otros. No sin incluir cierta mostracion propia en cuanto esas escenas de excedido y supuestamente potente y exitoso que están dedicados a “ALGUIEN” que este para mirarlo. Su profesión implica fundamentalmente lo visual.

Y antes de concluir no puedo dejar de mencionar el tópico referente a lo actual, el hoy etc. formas de lo temporal que funciona como coordenada de la cual nos queremos ocupar.

Tuvimos que intentar despejar que lo actual no refiera especialmente a las neurosis actuales. Sin que ellas queden excluidas de nuestra practica. Tampoco nos interesa acentuar las modalidades de la época en cuanto a aquellos rasgos que se hacen mas patentes bajo la forma “patologías del acto” para no ser mas precisos y decir de los acting.

Pero sin duda estamos atravesados como decía Márquez por la subjetividad de la época.

El problema esta en como se considera eso. Un lado posible es el imperativo de actualización: todo actualizable. Algo de esto impone un modo de relación al tiempo que no carece de consecuencias sobre las condiciones del duelo.

Que tiempo para el duelo si el imperativo o la exigencia de estar al día hace del ultimo dato como de un nuevo fetiche de la cultura.

Así ¿cómo entender lo actual? Parece por momentos que se nos presenta como lo mas revolucionario respecto de “lo tradicional que opera como lo caduco, pero a la vez como cadena de transmisión. ¿Qué es ese futuro que irrumpe como rasgando la emergencia de lo nuevo? ¿No se tratara acaso de un actual no actualizado por déficit en la traducción de las transcripciones? O sea que se impone, bajo la suposición de una temporalidad dinámica y fluctuante, bajo la lógica de la oposición, un anacronismo mas disfrazado de la periodicidad rítmica de la lógica del sistema percepción conciencia; que no hace mas que entronizar un presente siempre actual, pero como nuevo disfraz de un presente perpetuo mas regido por los procesos primarios siempre reacios y refractarios a toda historizacion.

Lic Gustavo Rebagliati

Julio 2008

 

Bibliografía:

Lacan, J

- “La dirección de la cura...” I ¿Quien analiza hoy?, pto 2. Escritos I

- ”Los cuatro conceptos fundamentales de Psicoanálisis” Seminario 11.

- “El acto analítico”. Clase 2. Seminario 15.


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